
¡Bienvenidos a la novena lección de nuestra «UniversiTTy»!
Os recordamos que en esta serie de artículos abordamos de manera estructurada el proceso de creación de fuentes. Por ello, os recomendamos revisar los materiales anteriores de la serie antes de continuar.
En la lección anterior hablamos sobre el dibujo de las letras mayúsculas y comprendimos su lógica principal. Hoy profundizaremos en el tema y pasaremos al refinamiento de los detalles.
Vuestra profesora es Antonina Zhulkova, líder de diseño en TypeType. Tonia lleva más de cinco años dedicándose al diseño tipográfico y ha sido la autora de ideas y diseñadora principal en proyectos como TT Neoris, TT Ricordi Allegria, TT Globs e Ivi Sans Display. Además, ha participado en la creación de fuentes como TT Fellows, TT Fors, TT Interphases Pro, TT Commons, Red Collar, entre muchas otras. Quizás hayáis escuchado sus conferencias y ponencias, en particular, en eventos como «Diseño de fin de semana».
Los detalles y su impacto en toda la fuente
Una fuente es un sistema visual integral. Esto se manifiesta en todos los niveles: tanto en los aspectos globales (tipo de fuente, grosor, proporciones, contraste, formas generales) como en los más sutiles, que incluyen todos los recursos gráficos en cada carácter. Veamos cómo los detalles visuales influyen en la percepción general de la fuente.
La línea media de las letras
La línea media de las letras es la referencia a partir de la cual se dibujan los trazos horizontales en los caracteres. Este parámetro, en primer lugar, nos permite definir con precisión la forma de la letra y aportar mayor coherencia al diseño de la fuente. En segundo lugar, modificar la altura de esta línea puede cambiar radicalmente el carácter del tipo de letra; por ejemplo, una línea media elevada sugiere de inmediato una influencia del estilo art nouveau, mientras que una más baja se convierte en un rasgo distintivo de las fuentes display.

Un aspecto importante es que la línea media casi nunca coincide con el punto medio matemático del carácter. Si se coloca exactamente en el centro, parecerá que los trazos horizontales están más bajos de lo que realmente están. Esto se debe a las particularidades de nuestra percepción visual: la parte superior de un carácter siempre parece «más pesada» que la inferior.

Lo mejor es dibujar la línea media de manera que los caracteres similares sigan una misma lógica. Esto no solo facilitará tu trabajo, sino que también contribuirá a que la estructura gráfica de la fuente se perciba como más uniforme.

La relación entre todos los elementos gráficos
Ya abordamos este tema en el artículo anterior al hablar sobre los grupos de letras y sus relaciones. Ahora profundizaremos en ello.
Todos los recursos gráficos empleados en el diseño de los caracteres deben responder a los objetivos y características de la fuente. Esto no solo se aplica a las formas principales, como los óvalos, sino también a los detalles más sutiles. A menudo, al desarrollar una fuente, el diseñador siente la tentación de añadir numerosos detalles para demostrar su habilidad, pero esto debe evitarse, eliminando todo lo innecesario.
Veamos algunas cuestiones que pueden surgir en el proceso de trabajo. Esta lista, por supuesto, no cubre todos los aspectos, pero puede servir como guía para la reflexión.
Redondez de los óvalos
Las formas de los óvalos y redondeces dentro de una fuente deben estar en consonancia entre sí, ya que constituyen un elemento clave en la construcción del estilo y afectan directamente la percepción del diseño tipográfico. Al trabajar con estos elementos, es recomendable agrupar los caracteres según sus similitudes y tratarlos de manera coherente dentro de cada grupo.
Para establecer un sistema gráfico sólido, es fundamental definir la naturaleza de las formas curvas en la fuente: ¿se acercan a un círculo geométrico, como en los grotescos geométricos? ¿Tienen una tendencia más ovalada? ¿Presentan una apariencia más cuadrada o consisten en segmentos rectos con un radio de redondeo mínimo? La elección de una de estas soluciones influirá en todos los caracteres que compartan estos elementos.
Sin embargo, los óvalos, semi-óvalos y redondeces no tienen por qué repetirse exactamente entre sí. Por ejemplo, los caracteres con semi-óvalos pueden diferir de los caracteres completamente redondeados. No obstante, este es un recurso distintivo que debe usarse con cautela. Si se introduce un contraste entre formas, no debe limitarse a una sola letra, sino aplicarse de manera coherente dentro del grupo correspondiente.

El contraste en los caracteres redondos en las fuentes con serifas
Trabajar con el contraste en las fuentes con serifas requiere atención a los detalles y comprensión de cómo el instrumento de escritura influye en la forma de los caracteres. En la séptima lección, discutimos los diferentes tipos de contraste: el generado por la pluma ancha y el de punta afilada. Este parámetro afecta no solo la diferencia entre los trazos gruesos y finos, sino también la distribución del contraste a lo largo del eje del carácter.
El eje de los óvalos es una línea imaginaria que atraviesa las secciones más delgadas de los caracteres redondeados, determinando si están alineados verticalmente o inclinados. Si practicas caligrafía, sabrás cómo la forma de las letras varía según el tipo de herramienta utilizada y el ángulo en el que se coloca sobre el papel. En las fuentes tipográficas, se debe seguir la misma lógica. Si estás diseñando una fuente basada en principios caligráficos o inspirada en las antiguas de estilo viejo, todos los caracteres redondos deben mantener una inclinación específica, y las zonas más anchas del trazo deben ser perpendiculares a esa inclinación. Para lograr una estructura armoniosa y equilibrada en los caracteres, es fundamental considerar el tipo de contraste y seguir de manera coherente la dirección estilística elegida para la fuente.

Serifas
Las serifas son un rasgo distintivo y característico de las fuentes con serifas. Una serifa es un pequeño trazo que remata el asta de un carácter. Existen innumerables tipos de serifas, y su uso en una fuente permite modular su carácter y estilo, hacer que el texto se perciba como más o menos decorativo y aportar una identidad única a la tipografía. Robert Bringhurst dedica especial atención a las serifas en diferentes tipos de fuentes en su libro «Los elementos del estilo tipográfico», una lectura muy recomendable.
Si aplicamos una clasificación general de las serifas, lo más adecuado es dividirlas según el tipo de fuente con serifas en el que aparecen. En las antiguas dinámicas, las serifas suelen ser asimétricas y siguen la lógica del instrumento de escritura. En las antiguas estáticas, en cambio, tienden a una construcción más geométrica.
La longitud y el grosor de las serifas también dependen del estilo de la fuente. En los diseños contemporáneos, especialmente en las fuentes display, las serifas presentan una enorme variedad de formas. Veamos algunos ejemplos: pueden ser 1f40 simétricas o asimétricas dentro de un mismo carácter, uniformes en grosor o afinándose en los extremos, redondeadas, triangulares, en forma de rombo o con muchas otras variaciones.

Terminales
El terminal es el remate de un trazo, que puede ser recto o curvo. Los terminales son una parte esencial del diseño de los caracteres, y su construcción debe seguir una lógica coherente dentro de la fuente. En gran medida, su forma depende del grado de apertura de los caracteres (apertura) y del estilo tipográfico. A la hora de trabajar con los terminales, es importante considerar dos aspectos: la forma del terminal en sí y su remate. La forma del remate suele presentar menos dificultades, ya que sigue la estructura general del carácter y está determinada por las características generales de la fuente.
En las grotescas, los terminales suelen ser menos variados que en las fuentes con serifas. Pueden ser neutros, sin llamar la atención y manteniendo la uniformidad del diseño (lo cual es fundamental en tipografías de texto neutras), o más marcados y distintivos. Existen múltiples soluciones gráficas para los terminales, pero es fundamental mantener un enfoque coherente dentro de una misma fuente. Esto es especialmente importante en el caso de los remates de los terminales, también llamados «cortes». Estos pueden terminar perpendiculares al trazo, en dirección vertical u horizontal, o con una inclinación específica; en este último caso, los ángulos deben mantenerse consistentes en toda la fuente. Por supuesto, incluso en los grotescos, los terminales pueden convertirse en un rasgo distintivo y expresivo, pero su uso dependerá de la intención y funcionalidad del diseño tipográfico.

En las fuentes con serifas, los terminales ofrecen una mayor variedad de formas, incluyendo distintos tipos de serifas y gotas. Las gotas aparecen casi siempre en los caracteres en minúscula, por lo que las abordaremos más adelante; en las mayúsculas, pueden encontrarse en letras como la «J». El tipo de serifas en las fuentes con serifas depende en gran medida de su estilo. Cuanto más se inspire en prototipos históricos, mayor será la influencia del instrumento de escritura en la forma de los terminales. En cambio, en las serifas contemporáneas, el tratamiento de los remates es más flexible y menos rígido. Para definir la forma de los terminales, es importante determinar a qué grupo pertenece la fuente y analizar cómo se presentan las serifas y las gotas en tipografías similares. También es útil volver a los bocetos y explorar este aspecto mediante el dibujo para afinar los detalles.

Uniones y trampas de tinta
Ahora hablemos de detalles menos evidentes, pero no menos importantes. Una práctica común en el diseño de caracteres es la incorporación de uniones o trampas de tinta (ink traps) en las uniones de los trazos. En esencia, ambas cumplen una función similar, diferenciándose solo en su escala dentro del carácter. La principal diferencia de una trampa de tinta (también conocida como compensador) es que este elemento es más grande y se introduce dentro de los trazos principales del carácter.

En la época de la composición tipográfica en metal, estos elementos tenían una función práctica: permitían añadir pequeñas áreas de blanco dentro del carácter para evitar el emborrado de tinta en las uniones de los trazos. Hoy en día, estas formas se han convertido en un recurso de diseño.
Las uniones pueden ser muy sutiles (recomiendo que no sean menores a cinco unidades cuando se trabaja en un sistema de 1000 units per Em, ya que de lo contrario pueden generar problemas en los contornos al exportar) o bien convertirse en elementos gráficos más destacados. Además, debe mantenerse una lógica coherente en su aplicación, repitiéndose no solo en el tamaño de las uniones, sino también en su ubicación. Es decir, deben aparecer en todas las zonas equivalentes dentro del diseño de la fuente.

Carácter de los caracteres
Volvamos a la parte creativa del dibujo de caracteres. A lo largo de este apartado, hemos hablado sobre cómo unificar la lógica gráfica de los caracteres, lo que podría dar la impresión de que diseñarlos implica renunciar a la creatividad. Sin embargo, esto no es cierto. Establecer una lógica coherente en el diseño de la fuente es una herramienta que permite resaltar la belleza de las letras. De hecho, dentro de un sistema equilibrado, los hallazgos estilísticos destacan aún más.
¿Qué recursos podemos utilizar? En primer lugar, el trabajo con los detalles de cada letra y la introducción de soluciones inesperadas. En gran medida, estos estarán influenciados por el estilo de la fuente, ya sea una referencia histórica o un enfoque original del diseñador. Puedes prestar atención a elementos como la forma de la «J» y la «G», la cola de la «Q», la estructura de las patas en la «R» y la «K», o la fluidez de la «S». Este aspecto está estrechamente ligado al concepto de «coherencia visual», que debe estar presente en toda la tipografía. Para que los caracteres con formas llamativas o poco convencionales no parezcan fuera de lugar, es necesario reforzar esas decisiones gráficas en otras letras del mismo conjunto. A continuación, algunos ejemplos con caracteres distintivos en diversas fuentes. Puedes ejercitar tu percepción analizando qué rimas visuales están presentes en cada caso.

Cualquier característica del tipo de letra que ya hemos analizado, como las proporciones, el contraste, las serifas, los terminales y muchas más, puede convertirse en una solución gráfica llamativa. La elección de los recursos estilísticos es una de las partes más fascinantes del diseño tipográfico, y el conocimiento adquirido solo amplía tus posibilidades.
A primera vista, el diseño de tipografías puede parecer un campo extenso y complejo de comprender. Pero no hay motivo para preocuparse: asimila estos conceptos paso a paso, y todo encajará. Además, a través del análisis de nuestras letras mayúsculas, hemos explorado los principios fundamentales del dibujo de caracteres en toda la fuente. Estos conocimientos serán una base sólida para continuar desarrollando tu tipografía.
En el próximo artículo hablaremos sobre el diseño de las letras minúsculas. ¡No te lo pierdas!
